Preguntas frecuentes
En Psico3 atendemos a niños y adolescentes, adaptando siempre la intervención a su edad, nivel de desarrollo y necesidades individuales.
En niños pequeños, el trabajo puede incluir una participación más activa de la familia y el uso de recursos visuales, juego y actividades adaptadas.
No es necesario esperar a que exista un problema grave.
Puede ser recomendable consultar cuando observamos dificultades emocionales, conductuales, sociales o académicas que se mantienen en el tiempo, generan malestar o interfieren en la vida cotidiana del niño, adolescente o familia.
Ante la duda, una primera entrevista puede ayudar a valorar la situación y orientar sobre los pasos más adecuados.
La primera sesión suele estar destinada a conocer el motivo de consulta y recoger información relevante sobre el niño o adolescente.
Dependiendo de la edad y del caso, esta primera entrevista puede realizarse con los padres o cuidadores y posteriormente comenzar el trabajo directo con el menor.
No.
Cada caso es diferente. En algunas situaciones es suficiente realizar una valoración clínica inicial, mientras que en otras puede ser recomendable realizar una evaluación más completa mediante pruebas específicas.
Siempre se explica previamente a la familia qué tipo de valoración se considera necesaria y con qué objetivo.
La duración de las sesiones puede variar en función de la edad, las necesidades y el tipo de intervención.
La frecuencia también se establece de manera individualizada, aunque habitualmente se organiza de forma semanal o según las necesidades de cada caso.
No existe una duración igual para todos los niños y adolescentes.
Dependerá del motivo de consulta, de los objetivos establecidos, de la evolución y de las características individuales de cada persona.
A lo largo del proceso se revisan los objetivos para valorar los avances y decidir los siguientes pasos.
Sí, cuando resulta necesario.
La familia es una parte importante del proceso y puede recibir orientación y estrategias para favorecer que los avances conseguidos en las sesiones puedan trasladarse también al entorno cotidiano.
La participación familiar se adapta siempre a la edad y necesidades del niño o adolescente.
Sí, cuando el caso lo requiere y siempre con la autorización de la familia.
La coordinación con el centro educativo puede ser especialmente útil cuando existen dificultades de aprendizaje, atención, conducta, adaptación escolar o necesidades relacionadas con el neurodesarrollo.
El objetivo es favorecer una intervención coherente entre los diferentes entornos del niño.
Sí.
Realizamos evaluaciones psicológicas, cognitivas, del desarrollo, del aprendizaje y del neurodesarrollo, utilizando entrevistas, observación clínica y pruebas estandarizadas cuando están indicadas.
También realizamos evaluaciones específicas ante sospecha de TEA, TDAH, dislexia y otras dificultades de aprendizaje.
Sí, cuando resulta necesario y está indicado dentro del proceso de evaluación o seguimiento.
El tipo de informe dependerá del motivo de consulta y de la finalidad para la que se solicite.
La reeducación pedagógica no es una clase particular.
Su objetivo no es únicamente ayudar con los deberes o explicar contenidos escolares, sino trabajar las capacidades que pueden estar dificultando el aprendizaje, como la atención, memoria, comprensión lectora, lectoescritura, cálculo, organización o funciones ejecutivas.
La intervención se adapta al perfil y necesidades de cada alumno.
Es una intervención dirigida a mejorar habilidades relacionadas con la comprensión y expresión del lenguaje, vocabulario, construcción de frases, comunicación, conciencia fonológica y uso social del lenguaje, entre otras áreas.
Los objetivos se establecen de manera individualizada según las necesidades de cada niño.
Los grupos se organizan teniendo en cuenta la edad, características y necesidades de los participantes.
En ellos se trabajan de forma práctica habilidades como iniciar conversaciones, comprender emociones, resolver conflictos, respetar turnos, hacer amistades, interpretar situaciones sociales y comunicarse de forma más adecuada.
Es una situación que puede ocurrir, especialmente en adolescentes.
En estos casos intentamos comprender el motivo del rechazo y adaptar el primer contacto para favorecer que el niño o adolescente se sienta cómodo y pueda establecer una relación de confianza con el profesional.
No buscamos forzar la participación, sino facilitar progresivamente un espacio en el que pueda sentirse seguro.
Puedes contactar con Psico3 por teléfono, WhatsApp o a través del formulario de contacto de nuestra página web.
Nos explicas brevemente el motivo de consulta y te orientaremos sobre el profesional y el tipo de intervención más adecuado.
Cada situación es diferente.
Si no encuentras aquí la respuesta que necesitas, puedes ponerte en contacto con nosotros y te orientaremos de forma personalizada.
